En la calle se escucha: “¡El pueblo unido jamás será vencido!”. Sin embargo, hoy estamos unidos y vencidos, aunque no derrotados. Este gobierno, con la complicidad de gran parte de la oposición política y de la burocracia sindical, ha dado un duro golpe al pueblo.
El desastre del gobierno de Milei empieza a generar una unidad en su contra pocas veces vista. Pero debemos reconocer que hemos perdido una de las batallas más importantes y hemos caído en un pozo. Es la batalla cultural, la batalla de las ideas, la batalla de no comprender que el «SER» individualista, ajeno a lo colectivo y aferrado al «sálvese quien pueda», fue desplazando al «SOMOS», esa dimensión solidaria que nos recuerda que nadie puede realizarse en una sociedad que se desintegra.
Padecemos una versión moderna del síndrome de Doña Florinda: «No te juntes con esa chusma». Una lógica de fragmentación promovida por el poder bajo una vieja consigna: divide y reinarás.
Borges escribió que «no nos une el amor sino el espanto». Hoy estamos unidos por la desgracia de comprobar que caímos en un pozo mientras unos pocos disfrutan de los beneficios de un país lleno de capacidades, recursos y tecnología.
Si comprendemos esta situación, podemos reconocer que estamos vencidos, pero no derrotados. Porque ahora nuestra voluntad de transformar la realidad va de los pies a la cabeza. Nos movilizamos contra Milei y sus obsecuentes, pero la cabeza es imprescindible para construir alternativas superadoras.
Necesitamos una nueva relación de fuerzas basada en el poderinverso: un poder horizontal y paralelo de muchos que sienten, hacen y piensan en todos y en todo para alcanzar un mayor bienestar colectivo.
Hoy también debemos movilizar las ideas y los saberes anestesiados por una academia y una inteligencia artificial demasiado orientadas al mercado y alejadas de las soluciones que necesita el pueblo. No queremos casas inteligentes en ciudades estúpidas.

Queremos ciudades inteligentes, con niños felices y ciudadanos protagonistas de su propio destino. La política y la ciencia deben estar al servicio de la vida.
Bienvenida la propuesta del FORO SOLIDARIO CÓRDOBA de convocar a Cabildos Abiertos para debatir los problemas y las propuestas que surgen de cada reclamo. Allí están las experiencias concretas y los saberes territoriales necesarios para dar contenido al Plan de Emergencia Nacional, como venimos analizando en [www.serciudadano.com.ar](http://www.serciudadano.com.ar).
Los Cabildos Abiertos deben transformarse en una gran bandera de unidad nacional. No una unidad basada en sellos partidarios o liderazgos circunstanciales, sino una unidad construida desde contenidos y objetivos concretos.
Es el propio pueblo quien debe elaborar, desde cientos de cabildos distribuidos en todo el país, un Programa de Emergencia Nacional para los primeros 30 meses de gobierno.
Desde este poderinverso le diremos también al próximo gobierno que estaremos observando, controlando y apoyando, cuando sea necesario, para que cumpla con la Emergencia Nacional por 30 meses y así salir del pozo en el que nos encontramos. Independientemente de ello, podrá llevar adelante el plan de gobierno que el electorado haya considerado más creíble y necesario. No se oponen: se articulan.
La tarea que tenemos por delante no consiste solamente en profundizar la protesta, sino en llenarla de contenidos y propuestas. Para ello, los Cabildos Abiertos y el Plan de Emergencia Nacional constituyen el punto de encuentro desde el cual empezar a escribir una nueva historia.
Argentina es un país privilegiado por sus capacidades, recursos y tecnología. Es inadmisible que exista hambre, pobreza, exclusión e injusticia. Porque «NI UNA MENOS» también forma parte de la batalla cultural que debemos dar.
Miguel – Profesor Prohibido – autor del libro http://www.teoriadeladuda.com